Cancún, Quintana Roo.- Aunque todavía falta un buen para las elecciones, en Benito Juárez ya se soltaron los demonios y varios suspirantes ya andan peleándose y enseñando el cobre porque se mueren por ser el próximo mero mero de la alcaldía. Y hasta se dicen amigos, pero se andan apuñalando por la espalda con todo.
Aquí no hay huracán a la vista, pero lo que sí hay es una bola de suspirantes muy ambiciosos que ya andan gastándose la lana (vaya usted a saber de quien) en hacerse publicidad, jurando que todo es por “chamba”, cuando todos sabemos que ya se les cuecen las habas por el hueso. Además, los tres ya tienen las redes sociales echando humo, subiendo fotos y videos a cada rato como si ya estuviéramos en plena campaña electoral y nada les importa.
Jorge Sanén: El que cree que Cancún es su cuaderno de dibujo.
Este compa, que es el que manda ahorita en el Congreso del estado, anda desatado con las brochas. Como si no tuviera otra cosa que hacer, mandó pintar su nombre en cuanta barda se encuentra por todo Cancún. Vas por la calle y ahí está su nombre, vas por el mercado y ahí está de nuevo; el hombre ya se siente el candidato oficial y cree que pintarrajeando las paredes nos va a convencer. En su Facebook no para de subir contenido alabando a la “nomberuan” del estado, elogiando su trabajo y jurando por las tres cruces que desde que Mara Lezama llegó al poder, todo es color de rosa en Quintana Roo.
¡ya párale a tu grafiti, Sanén, que ni que fueras artista urbano!

Pablo Gutiérrez: El ajonjolí de todos los moles y el rey de la pose
Este otro sujeto, que despacha como secretario en el Ayuntamiento, es el que más se las gasta para salir en la foto. Si hay un incendio, ahí llega él a ponerse frente a la cámara; que si rescatan a un perrito, ahí va él a abrazarlo para que digan que es bien buena gente. El chiste es que el pópulo se la crea. Y para que vean que “sí cumple”, ya se agarró de bajada a los estacionamientos de las plazas y hasta ha clausurado varios para que la gente le eche porras. Claro, sus redes están repletas de videos de “héroe” y no falta su séquito de medios “amigos” que le sacan brillo a sus zapatos en cada nota. ¡Menos pose y más chamba, Pablito!

Oscar Rébora: El finolis que te sale hasta en la sopa digital
Este es otro nivel de presumido. Como se siente muy acá, muy de la alta, en lugar de andar en la calle se dedica a pagar un dineral para que su cara te salga hasta en los juegos del celular. Estás ahí tranquilo echando una partida en Candy Crush y ¡pum!, te sale el secretario de Ecología presumiendo que según él está salvando el planeta.


Sus redes sociales están bien cuidaditas, con puro filtro y anuncio pagado para que no se le escape ningún voto digital, siempre exaltando su trabajo en la Secretaría de Ecología.
Total, que en Cancún el desfile de vanidades ya empezó y estos tres ya andan entrenando para ver quién se queda con la joya de la corona. ¡Qué cosas! Ya ni la muelan con tanto descaro y lo peor de todo, es que, aunque no hay pruebas pero tampoco dudas, muy seguramente el dinero gastado en estas campañas adelantadas, sale del erario público; o quizá de alguno que otro “amigo” de esos que se cobran bien y bonito los favores políticos.
